Mi sueño es que este estudio sea analizado por verdadero sociólogos y pueda publicarse en alguna revista de renombre. Así que psicólogos y sociólogos amigos, pónganse las pilas.
Hay un tipo de hombre que le atrae un cierto tipo de mujer. Hay hombres que le caben asiáticas, ponele, tengo un amigo que le gustan las mujeres como potecitos de Actimel (misma forma), algunos les gustan rubias, otros altas y así. Pero este perfil de gente en particular no está lo suficientemente estudiado. No es la primera vez que hablo sobre esta teoría, una vez lo charlé con mi prima y ella comenzó a decirle parvush a las novias muebles en cuestión. Parvush es una manera amorosa de llamar parve a la gente. Para el que no sabe, y bien por vos si no lo sabés, la ley judía considera a un alimento parve cuando alguna receta no contiene ingredientes de leche o carne, es decir a un alimento neutro. Es decir un alimento con gusto a nada. Yo prefiero llamarlas mueble para que todo el mundo goy también comprenda. Esta es una teoría goy-friendly.
Si lo pienso un poco, deberían ser llamadas novias potus porque tienen mucho menos utilidad que un mueble. Y son bastante menos decorativas.
La novia mueble no necesariamente es una mosquita muerta, quiero que esto quede muy claro. Tiene todo el aspecto de ser una, pero no lo es. Ya que ésta suele ser la que no tiene las riendas de la relación y eso es justamente lo que define a una mosquita muerta. Las mosquitas muertas son las minas que parecen completamente inofensivas y sin embargo son las que calladitas, calladitas, terminan siendo las más putas o las más jodidas. Este no es el caso. Las novias muebles suelen ser más o menos atractivas. Mi madre diría que más bien lavandinosas, porque se las conoce por su piel blanca, verdoso casi transparente. Suelen ser tímidas. Y ya con esto tengo un problema. Entiendo que la gente pueda tener algún tipo de problema en el accionar con el otro, pero llega un momento en la vida que si no enfrentas el problema se convierte en un problemón y no poder dirigirte a tus suegros por tu conflicto con la timidez teniendo más de 25 años, me parece una pelotudez. Las novias muebles suelen estudiar algo como sociología, recursos humanos, nutrición y hasta se ha visto a un par de especímenes rondando por la carrera de ciencias políticas. Pueden ser muy inteligentes académicamente pero, a la hora de entablar conversación sobre algún tema en el que requiera de su punto de vista, su respuesta es nula. Se ha observado que las llamadas novias muebles en un 55% tienen problemas de relación con su padre, padres ausentes, padres muy presentes, hija de padres separados con nueva novia joven, complejo de Electra incrementado por falta de terapia. Se visten normal, nada que llame la atención para el público poco atento. Pero suelen tener un halo más bien formal y bastante avejentado. Mucha caminata por la calle Avellaneda. Mucho pantalón de vestir color negro o marrón para ocasiones en las que un solerito vendría mejor.
El problema de las novias muebles no es necesariamente ellas, si no los hombres que las eligen. Gracias a un extenso estudio, hemos logrado afirmar que el 80% de los hombres con novias muebles son hermanos del medio. Seres muy inteligentes sin reconocimiento dentro de su núcleo familiar, y es por esto que necesitan una novia mueble para poder sentirse más poderosos.
Aquellos hombres con novias muebles suelen tener delirios de grandeza, ser tipos más o menos atractivos pero con serios trastornos de personalidad. Venidos a menos, historiales amorosos de dudosa procedencia. También es normal que tengan su costado femenino bastante desarrollado. Son tipos delicados, brillantes pero sin éxito, hombres con pocos amigos y un poco panchos. Se han dado casos de algunos mentirosos patológicos, mentiras pequeñas, pero para intentar aparentar una vida mucho más interesante de la que tienen. No son típicos nerds, son gente normal, que a simple vista no llaman la atención, pero cuando uno se mete un poco más en el tema descubre una necesidad de atención desaforada, necesidad de afirmación constante, de pertenecer, de ser parte y de ser reconocido. El hombre amador de novias mueble sabe que no puede correr el riesgo de ser opacado por su media naranja, por lo tanto a la hora de encontrar una pareja decide buscar con la cabeza más que con la pija.
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